
Roberto Claros Flores, ex Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas; y Juan Véliz, ex Comandante general del Ejército fueron declarados “autores mediatos del delito de genocidio bajo la modalidad de masacre sangrienta” y ambos condenados a 15 años y seis meses de cárcel. Pena que deben cumplir, al igual que los otros sentenciados, en el Penal de San Roque de la ciudad de Sucre.
El almirante Luis Alberto Aranda Granados, ex Comandante General de la Fuerza Naval; y Oswaldo Quiroga Mendoza, ex Comandante General de la Fuerza Aérea fueron declarados culpables por el mismo delito señalado arriba y condenados a 11 años de cárcel, mientras que Gonzalo Rocabado Mercado, ex Comandante en Jefe accidental y Jefe del Estado Mayor de la Fuerzas Armadas fue sentenciado a 10 años de cárcel.
Además fueron declarados autores mediatos en grado de complicidad en delito de genocidio bajo la modalidad de masacre sangrienta los ex ministros Erick Reyes Villa y Adalberto Kuajara, quienes firmaron uno de los polémicos decretos supremos que en octubre de 2003 autorizó la intervención militar en las protestas que se saldaron finalmente con más de 60 fallecidos.
Para aquella oportunidad Sánchez de Lozada y su ex ministro de Defensa, Carlos Sánchez Berzaín se hallaban ya en Estados Unidos, en los siguientes meses y años el resto de los ex colaboradores, excepto los siete sentenciados hoy, huirían del país consiguiendo incluso refugio en países como Perú, donde viven tres ex ministros.
Uno de ellos, Yerko Kukoc, que también se encontraba en condición de rebelde y contumaz falleció este año sin poder ser sentenciado.
Fides Virtual
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