
La Paz, 30 de agosto (Boliviapress/El diario).- La coordinadora del proyecto de Prevención
Atención y Reintegración de Niños y Adolescentes Víctimas de Violencia
Intrafamiliar y Sexual, Herminia Cruz Espinoza, informó que, según
estudios de campo realizados por la entidad, de dos a tres menores dejan
sus hogares cada mes para vivir en las calles.
Asimismo, aseguró que por esta razón se pretende realizar un foro con
la participación de diversas autoridades y la comunidad educativa, con
el propósito de brindar lineamientos de políticas educativas en estos
temas.
Sus pequeñas manitos se esconden del frío, de rato en rato recuerda
los golpes e insultos que recibía en su casa, tapa su rostro con una
gorra hecha hilachas de la cual escapan sus cabellos enredados, sus ojos
reflejan aún la inocencia de sus 12 años de vida, pero no oculta la
expresión de preocupación que tiene por el pan del día, de pronto se
halla en medio de otros niños, un poco más grandes y Lucero encuentra en
ellos la protección de un hogar similar al que dejó hace tiempo.
Su nuevo grupo de amigos toman muy en serio el rol de guardianes, sin
embargo, muchas veces confunden su protección con sumisión y logran que
la necesidad de afecto que tiene la niña se torne en miedo, pero
prefiere eso a aguantar las caricias mal intencionadas de su tío,
haciendo imposible que pueda encontrar otro camino que no sea el sendero
de la calle.
Esta es la realidad de muchos niños y niñas que, por diversas
circunstancias, decidieron abandonar sus hogares e introducirse al mundo
callejero de donde pocas veces pueden escapar.
La Asociación Cuna, una organización enfocada en la solidaridad y
protección a la vida, trabajó con 30 unidades educativas de El Alto para
brindar información de prevención contra el maltrato familiar, sin
embargo, se pudo conocer que anualmente alrededor de seis estudiantes
denuncian casos de maltrato y violencia sexual en cada colegio.
“Entre las unidades educativas que hemos visitado se encuentran:
Capriles, Walter Alpire, Rafael Castellón, Marcelo Quiroga y otros, se
ha remitido las denuncias que correspondían al Ministerio Público, sin
embargo, no dejan de ser alarmantes estos casos porque son
circunstancias detonantes para que los menores dejen sus familia”,
señaló la Coordinadora.
La Ceja, Villa Dolores, Senkata, la extranca de Río Seco y los
alrededores de la UPEA, son los lugares donde se está incrementando la
población de menores callejeros.
“En el trabajo de calle que hacemos, por estos sectores, hemos podido
evidenciar que por lo menos dos o tres niñas al mes empiezan a iniciar
su vida en las calles, convirtiéndose en las más vulnerables a la
violencia sexual comercial”, informó Cruz.
Agregado a ello, la experta informó que entre los factores más
determinantes para que los menores tomen esta decisión, se encuentra la
violencia intrafamiliar y sexual por parte de los familiares más
cercanos.
“Usualmente los menores tratan de escapar de esta realidad y
prefieren exponerse a los peligros y la delincuencia callejera”, agregó
Cruz.
Por este motivo, la Red de Mesa, agrupación de varias instituciones
gubernamentales, colegios, estudiantes y otras instituciones, realizarán
hoy un foro donde se trabajarán los temas de violencia familiar y
violencia sexual con el objetivo de obtener lineamientos de protección a
la niñez. “Esperamos plantear en las mesas de trabajo políticas
educativas, como la inserción en la curricula,”, aseguró Ana Flores,
técnico de Cuna.
Hasta ahora, Red Mesa logró insertar la penalidad a las personas
adultas que soliciten servicios, pornografías o cualquier situación
sexual a los menores de edad con una pena de ocho a doce años de
privación de libertad.