
La Paz, 31 de oct. (Boliviapress).- El Cementerio General de La Paz vivió ayer una intensa jornada de limpieza. Familias enteras se dieron cita para remozar, limpiar y poner flores en las tumbas de sus difuntos, cuando sólo faltan dos días para Todos Santos, una fiesta en la que, según la tradición, las almas vienen de visita a este mundo.
- Historia Hoy, desde las 19:00 hasta las 23:00, se realizará un circuito histórico patrimonial en el Cementerio General de La Paz.
- Recorrido La visita servirá para conocer los principales mausoleos, monumentos, personajes y lugares que forman parte importante del patrimonio arquitectónico de La Paz y la historia de Bolivia.
- Traslado Personal de la Alcaldía informó que tres buses trasladarán a la población desde la Plaza Mayor.
Estuco, pintura, escaleras, flores iban y venían en las manos de familiares que han perdido un ser querido, hace poco o mucho tiempo atrás. Los ayudantes, por su parte, hacían refacciones a los nichos que sufrieron daños por las lluvias o por estar a la intemperie, sobre todo aquellos que aún no cuentan con lápidas.
“Estamos poniendo cemento blanco al nicho de mi sobrina, preparándonos para la fiesta de Todos Santos y recordar el sensible fallecimiento de mi sobrina. El altar lo armaremos en nuestro domicilio y el día que se despiden las almas vendremos aquí”, comenta Mario Macdonal.
Desde las flores más sencillas hasta las más exóticas dejaban sentir su perfume en el camposanto y en algunos pabellones se mezclaban con lágrimas de quienes, por la cercanía de la pérdida, todavía no han aceptado la partida de un ser querido.
En otros pabellones la nostalgia iba a paso lento, acompañada de un bastón y las canas de aquel que ha perdido a la compañera de toda la vida, como dice Zacarías Jancko, de 70 años.
No faltaron las ceremonias religiosas frente a los nichos, la música de guitarra con las baladas favoritas del difunto o los rezos y peticiones de que el alma de quien se fue esté en compañía de “Dios Todopoderoso”.
Hasta los más pequeños de la familia y las mascotas se veían en los pabellones, mientras otros acomodaban pequeños juguetes o calcomanías en los nichos de bebés fallecidos.
Al promediar el mediodía y con algunas gotas de lluvia, las personas empezaron a desocupar el cementerio. “Hemos venido a hacer el mantenimiento de la tumba de nuestros seres queridos. En la casa cumpliremos con las tradiciones de Todos Santos y el martes vendremos a hacer una nueva visita”, cuenta Marlene Argote, quien recientemente perdió a dos de sus familiares.
Página Siete
Blanca Álvarez, de 65 años, tenía como principal preocupación darle brillo a los bordes de metal de la lápida de su madre. “Aunque a mis años ya me cuesta un poco, tengo que cuidar de la memoria de mi madre y para mí una forma de hacerlo es teniendo limpio y presentable el lugar donde descansan sus restos”.
Una de las tumbas que congregó a varias personas fue la del “compadre” Carlos Palenque, que lucía arreglos florales.
Pero no todas las tumbas fueron limpiadas o remozadas ni tenían flores frescas.
En los pabellones más antiguos del camposanto, las flores marchitas o la falta de ellas contrastaba con el movimiento del domingo previo a la fiesta de Todos Santos. Hoy el panorama puede cambiar.
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