Sucre, 9 de julio Boliviapress-Oxigeno.- Somos niños de 12 años de edad, estudiamos en el colegio Don Bosco de Sucre, vamos en busca de una entrevista y logramos algo mejor: un diálogo con quien admiramos, Juan Carlos Pérez;para nosotros, el mejor deportista boliviano. Él es uno de los cuatro compatriotas que representarán al país en los próximos Juegos Olímpicos de Londres. ¡Qué orgullo!
Ubicado en el podio de los siete mejores del tiro deportivo mundial, este chuquisaqueño tuvo la paciencia y el afecto de atender cada una de nuestras preguntas pero, a la vez, él nos hizo las suyas. Entonces, la entrevista se convirtió en un diálogo muy divertido.
La casa donde vive, mirándola desde afuera, parece modesta, pero en su interior guarda una belleza admirable, como tendríamos que ser las personas por dentro.
José Emilio Higueras: ¿Qué es lo que le inspira practicar este deporte?
Juan Carlos Pérez (JCP): “Lo que me inspira es hacer quedar lo mejor posible a mi país, a Bolivia; es competir disparando o subiendo a una bicicleta tanto como jugar ráquetbol. Me gusta la competencia, sobre todo, me gusta el deporte”.
—¿Cuántos años tienes tú?—nos pregunta, a su vez, Juan Carlos.
—¿Yo?, 12.
—Casi a tu edad, a mis 13 años, participaba en mi primer nacional. Por supuesto, salí último. Pero desde esa edad llevo practicando y practicando.
Milena Núñez: ¿Cuándo surgió esa pasión por el tiro deportivo?, ¿desde pequeño entonces?
“Cuando tenía 10 años mi padre me llevó a ver cómo disparaba a los platos; desde ahí que me dije que quería ser campeón en el tiro deportivo. Desde esa edad he aprendido a disparar y mi primera competencia fue a los 13. Desde mi primera derrota fui entrenando: no quería ser un perdedor”.
Cecilia Bustillos: ¿Cómo se siente representando a todo un país, en este caso, a Bolivia?
“Es una bonita sensación, no se puede describir la emoción que uno siente porque cuesta mucho sacrificio. Es como el estudio”.
—¿Ustedes estudian para un examen? —nos retruca Juan Carlos.
Y todos, al unísono:
—¡Sí!
—Es igual, como ustedes estudian varias veces, yo debo practicar, entrenar y volver a hacerlo. Es parecido. En función al esfuerzo que tú hagas, vienen los resultados: nada cae del cielo. Por eso ahora puedo representar al país, y más, en un Juego Olímpico. Estuve en otras copas nacionales, internacionales, intercontinentales (el 2 de julio partió a Lima para participar en una). He estado en Colombia, México, Argentina, Alemania, España, viajando y practicando el deporte, llevando la bandera de mi país a todo el mundo.
Alejandra Ramos: ¿Este esfuerzo familiar y personal es apoyado por las autoridades?
JCP: “Este no es un país de ricos, la mayoría de la gente no tiene mucho dinero. Lamentablemente, en el deporte se recibe muy poco apoyo: nada o casi nada, alguna vez a nivel departamental. Con el poco apoyo, no se puede ir muy lejos.
El apoyo de siempre es familiar, la munición es difícil de conseguir en Bolivia; los platos, también, todo es complicado. Pese a esto, no debemos trancarnos en los obstáculos. Hay que vencer los obstáculos, saltar las paredes y seguir adelante”.
Natalia Arandia: ¿Cuáles son las dificultades que debe sortear para poder realizar sus entrenamientos?
JCP: “El primer gran problema es la falta de munición. El Gobierno aprobó un decreto que prohíbe la importación de munición y armas y eso es bastante difícil, porque en el país no hay dónde encontrar munición, tampoco armas deportivas.
Si bien las armas son peligrosas, en mi caso solamente saco y empiezo a armar mi arma en el campo de tiro. En el mismo campo la desarmo y la vuelvo a traer a mi casa; aquí la tengo en una caja fuerte, con todos los requisitos de seguridad que se requiere.
Si no hay municiones, me quedo quieto. El problema económico es otra gran dificultad. Una pequeña caja de 25 cartuchos llega a costar 20 dólares: se gasta 1 dólar por tiro”.
José Emilio Higueras: ¿Qué le aconseja a niños y jóvenes bolivianos para llegar a ser campeones?
JCP: “Tienen que entrenar; una vez que se han cansado, al día siguiente tienen que practicar, practicar, practicar… (repite este consejo varias veces).
Deben dedicarse a lo mismo hasta mejorar, hasta que sean los mejores. Tienen que tratar de estar siempre en competencia, de medirse con otros deportistas; siempre tratar de ganar. No siempre se puede, lo que siempre se puede es intentar.
Con seguridad he perdido más veces de las que he ganado, de eso estoy seguro, pero esto no me lleva a dejar el deporte, a enojarme ni mucho menos.
Una sugerencia que siempre hago a los niños es que se alejen de los vicios, que no fumen, que no tomen, que practiquen deporte. Pido a los padres que incentiven la práctica del deporte a sus hijos; es la única manera que he visto de alejar a la juventud maltrecha”.
Milena Núñez: Más allá del deporte, ¿qué satisfacciones le ha dado ser un deportista de primer nivel?
JCP: “Hago respetar a mi país todas las veces que puedo. Cuando uno participa en competencias internacionales, generalmente, uno es muy esperado. Cuando uno tiene grandes resultados, dicen: ‘Ahí viene el boliviano, hay que tener cuidado con él, practica bien, juega bien’. Es una gran recompensa que uno tiene.
Sabemos que en el deporte no somos muy buenos; lamentablemente, la situación del país no nos hace buenos. Pero, cuando ponemos ganas y voluntad, sí, somos muy buenos, sí, somos los mejores.
Cuando vayan a practicar un deporte no tiene por qué tenerle miedo a nadie, ustedes son los dueños y señores del deporte que practican, y, luego, no hay nadie que les pueda ganar. Es muy difícil que alguien les pueda ganar si ustedes vencen el miedo”.
Cecilia Bustillos: ¿Por qué tan pocos deportistas irán a los Juegos Olímpicos de Londres?, ¿por falta de capacidad o de oportunidades?
JCP: “Por falta de oportunidades. Todos los deportistas, todos, sin excepción, tienen la capacidad. Hay buenos deportistas, por ejemplo en el bicicross, el raquetbol, el tenis, el karate, el tenis de mesa; en realidad, en muchas disciplinas hay muy buenos deportistas.
La falta de oportunidades, para salir a competir en otros lugares, nos convierte en últimos. No es suficiente ser bueno en tu curso, en tu ciudad o en tu país, tenemos que salir a otras competencias… oportunidades, no hay.
Yo fui peldaño tras peldaño, ganando campeonatos primero en Sucre y luego fuera del país. He logrado llegar a estar entre los siete mejores del mundo.
A mí me gustaría viajar más, estar más en Europa donde se encuentran atletas en muy buen nivel, pero no se puede. Tampoco es una barrera, es lo que tengo, es con lo que tengo que pelear”.
Alejandra Ramos: Vemos en las noticias de todos los días que existen demasiados problemas entre los bolivianos. ¿Usted cree que el deporte nos puede unir y no pelear tanto?
JCP: “No hay otra, el deporte tiene la virtud de romper cualquier barrera: de idioma, de clase, de cualquier obstáculo que pueda haber. Yo, si fuera político —que gracias a Dios no soy—, mi principal objetivo sería el deporte. Más que mover masas o mover gente, el deporte mueve pasiones. Si a ustedes les gusta el voleibol, el fútbol, el básquet, con seguridad que van a ir a ver, a alentar a sus deportistas favoritos;y si es así, el deporte puede romper cualquier barrera”.
Natalia: ¿Qué desea para Bolivia en el futuro, cuando a los jóvenes y a los niños nos toque dirigir el país?
JCP: “Tengo muchos deseos, sobre todo que existan más campos deportivos para que los niños y jóvenes puedan practicar. En mi caso, por ejemplo, no hay un solo campo deportivo; me tengo que dar modos para entrenar.
Mi principal deseo es que los niños crezcan sanos, sin violencia, sin vicios… La mala costumbre es que tenemos que aprender de nuestras caídas, cuando tendríamos que haber superado los problemas con tantas caídas que hubo en el pasado…
También deseo que los niños practiquen deporte, cualquier deporte,pero que se dediquen alma, vida y corazón”.
Alejandra Ramos: ¿Cuál es la rutina de un campeón?
JCP: “Me levanto muy temprano, antes de que amanezca. De 8 a 9 de la mañana voy al gimnasio,todos los días. Agarro la bicicleta, voy a Yotala y vuelvo, todos los días,en bicicleta (34 kilómetros),y en la tarde entreno si tengo munición; si no, voy a ayudar a mi papá en su trabajo. En esta temporada no estoy trabajando, estoy dedicado al deporte cien por ciento.Los fines de semana voy a Yotala,a la casa de unos amigos —me gusta el campo— y vuelvo a subir en bicicleta”.

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