Sucre, 5 de julio (Boliviapress/Oxígeno).-
Los sucrenses han encontrado un nuevo “símbolo” para desnudar sus
diferencias en el debate por los emblemas que identifican a la capital
del Estado Plurinacional.
La Asamblea Municipal de la Carta Orgánica es el nuevo escenario
donde colisionó la enérgica idea de mantener tal cual la bandera y el
escudo: mientras las zonas rurales estimulan al cambio total
argumentando que es un rezago de la colonia.
Para el historiador y especialista en heráldica, Bernardo Gantier
Zelada, los símbolos de la ciudad obedecen a patrones que enorgullecen
a los pobladores, como el poderío de la Real Audiencia de Charcas para
la administración justicia, la lealtad con la libertad y la nobleza
eterna.
El ímpetu del cambio surge desde el área rural con tres distritos
que acordonan a Sucre, sus representantes proponen cambios que
“descolonicen las representaciones”: sombreros, chocolates, chorizos y
otros productos tradicionales de la región.
La polaridad de fuerzas políticas se pone en evidencia en los
acalorados debates en la redacción de la Carta orgánica que debe
concluir esta semana.
Amenazas de abandonar el cónclave y llevar el tema a un referéndum local, son los ingredientes de la radicalidad del altercado.
Campesinos, como el dirigente departamental Leonardo Maturano,
acusó de intentar mantener “a los pueblos indígenas de rodillas a los
viejos ejemplos de la colonia”.
En respuesta, el asambleísta municipal y exdirigente del agro,
Pastor Velásquez dijo que “no se someterán al capricho del campo
manipulado por el Movimiento Al Socialismo (MAS)”.
La asamblea se hizo pública ante los ojos de la población por dos
extremos: la pretensión de cambiar las enseñas y por el reconocimiento
a las diferencias de género y opciones sexuales distintas a los
patrones actuales.
Analistas del medio coinciden en protestar porque la ciudad debe fijarse, también en argumentos de desarrollo.
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